Como ya sabemos, por norma general, el aula es el sitio donde los niños se forman individual y socialmente y conviven con un grupo durante todo un transcurso de un año escolar. Pero, ¿cómo debería de ser este aula? ¿deberíamos seguir condicionados por la vida urbana que han construido nuestros supuestos anteriores, o tendríamos que pensar en nuevas propuestas?
Al inicio de esta asignatura nuestro profesor nos propuso que hiciéramos un dibujo personal del aula ideal que imaginábamos, que hiciéramos una representación de nuestra idea educativa en un espacio. Por supuesto, a priori, no me imaginé mentalmente mi aula ideal, puesto que nunca había llegado a plantearme que no todas las aulas han de ser igual organizadas por lo que respecta al material (sillas, mesas, pizarra) y a su distribución.
A partir de esta pregunta fui imaginándome en qué entorno me hubiera gustado estudiar en Primaria y fui dibujando una aula compuesta por: muchas ventanas para darle una gran iluminación a la sala y sensación de amplitud y de no estar encerrado en cuatro paredes; plantas y flores para darle vida, color y no olvidarnos de la naturaleza y de nuestra conexión y dependencia con ella; una mesa grande redonda para poder trabajar toda la clase junta sin necesidad de mesa a parte para el profesor (incluyéndose en el mismo nivel que los alumnos); y, en la otra parte, mesas más pequeñas para el trabajo por grupos. Además, se incorporarían dos pizarras (una electrónica y otra de tiza) a cada extremo de el aula; habría un lavabo en el interior de la clase; un espacio de música, teatro, danza...; otro de juegos para favorecer la experimentación y el juego entre niños; otro de biblioteca para incentivar la lectura, la escritura y la imaginación; y además un buzón de sugerencias, propuestas, problemas o debates a tratar en los momentos de asamblea.
Además, después de las lecturas Un lugar para ser y Qué hacer con mi clase, aprendí que dentro del aula hay vida y, por lo tanto, tenemos que transformar el espacio según las necesidades del grupo que tengamos y según las características de las actividades y propuestas educativas. El aula no puede estar distribuida como nos la hemos encontrado nosotros y como hemos estado aprendiendo, ya que con la disposición de las mesas y sillas en linea, inamovibles, con la mesa del profesor a parte y en el centro, sin casi ventanas, ventilación ni colores....se crea una estructura de comunicación unidireccional, informativa, académica y formal con trabajos individuales, iguales y de carácter competitivo...aspectos que no favorecen para nada al aprendizaje significativo y funcional de nuestros alumnos.
Por lo tanto, tenemos que ampliar las fronteras iniciales y hacer un lugar donde los alumnos sientan que es suyo, tenemos que hacer del aula una disposición útil y agradable, al gusto de todos. En definitiva, tenemos que contruir diferentes subescenarios cualitativamente diferentes al servicio de los materiales, los intereses, las necesidades y los sentimientos de nuestros alumnos.
No quería finalizar este apartado sin enlazar un artículo muy intreresante de El Periódico publicado hace dos días. El título ya nos lo dice todo: un aula en condiciones óptimas mejora hasta un 25% el rendimiento de los alumnos.
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Dibujo realizado en los inicios de la asignatura sobre cómo nos imaginábamos nuestra clase ideal.
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Soy Maria, tengo dieciocho años y estoy cursando el primer año de Educación Primaria. Este blog va a ser destinado al análisis, recogida, muestra y proyección de todos los aspectos clave que destaco y que me han supuesto como aportación para mi formación de maestra, de la asignatura llamada Planificació, Disseny i Avaluació de l'Aprenentatge i l'Activitat Docent, realizada con el profesor José Contreras Domingo.
EL AULA IDEAL
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